Huevos rancheros ahogados con tortita de coliflor: el arte de desayunar con lo que hay

Si hay algo que define a una verdadera cocina de hogar mexicana es la versatilidad y la falta de pretensiones.

Quienes me conocen saben que no soy chef de profesión. Aquí no cocinamos para impresionar a nadie ni para lucir técnicas sofisticadas. Lo que hacemos es compartir el día a día, lo que vamos aprendiendo, los antojos que nos nacen y, sobre todo, el sazón real de nuestra casa.

Porque al final de cuentas, cada cocinera y cocinero tiene su propia maña, su forma de resolver y su manera de convertir algo sencillo en un plato memorable.

 

Por eso, hoy quiero compartir contigo este desayuno que nació de la pura práctica, del ingenio del momento y de una verdad absoluta en mi hogar:

Aquí se come con lo que hay.

Y las sobras no se tiran.

¡Se transforman! 

 

🥦 Todo comenzó con una coliflor de 12 pesos

Hace unos días fuimos a surtir la despensa y nos encontramos una coliflor hermosa en tan solo 12 pesos mexicanos en los Abarrotes Azteca de aquí de Morelia.

De esas oportunidades que uno no deja pasar.

La llevamos a casa y Mamá Marie hizo su magia: preparó unas tortitas de coliflor rechonchas, gorditas y bien rellenas de queso seco, del mentado queso Cotija o queso de cincho, como le llamen en su tierra.

A Gabriello y a mí nos encantan.

Pero solamente cuando las hace mi mamá.

Yo, de verdad, no sé qué me pasa con esta receta.

No me salen.

Las hago planas.

El huevo se me corta.

Y el sabor... bueno, ni les cuento. Jajajaja.

Yo quería irme por el camino rápido: mezclar la coliflor, el huevo y el queso y llevar todo directo al sartén.

Mi mamá no.

Ella exprime la coliflor con paciencia, forma cada tortita con sus manos y se toma su tiempo.

Y ahí aprendí otra lección de vida:

En la cocina, lo rápido y fácil no siempre sale bueno.

desayuno usando las sobras de comida

🍅 El recalentado tiene algo de magia

Al día siguiente quedaba una sola tortita en el refrigerador.

Ya estaba bien ahogada en su salsa roja de jitomate, ligeramente picosita y con ese sabor que tienen los guisos de un día para otro, cuando todos los ingredientes terminan de ponerse de acuerdo.

Porque no sé si les pase en su casa, pero hay comidas que al recalentarse saben incluso mejor.

Y como el hambre apretaba aquella mañana, decidí que ese recalentado no iba a terminar en un desayuno aburrido.

 

🍳 El secreto de un buen huevo estrellado

Primero doré un par de tortillas en aceite caliente.

Me gustan bien tostadas, de esas que hacen "crunch" al partirlas.

Encima coloqué dos huevos estrellados.

Para mí, el huevo estrellado tiene una regla de oro que no se puede romper:

La yema debe quedar tierna.

Pero la clara tiene que estar perfectamente cocida.

Ni babosa.

Ni reseca.

Solo esa capita blanca y suave que envuelve la yema.

Después calenté la tortita de coliflor con toda su salsa roja y la coloqué encima de los huevos.

Y entonces pasó la magia.

La salsa de jitomate.

La tortilla crujiente.

El queso Cotija.

La yema tibia rompiéndose y mezclándose con todo.

De verdad…

Se creó un momento umami espectacular.

 

🌶️ La cocina es flexible: cada quien desayuna como puede y como quiere

Sé que más de una persona me dirá:

"Sandy, ¿cómo puedes comer picante desde la mañana?"

Y la verdad es que entiendo perfectamente la pregunta.

En mi casa nos gusta el chile, pero tampoco comemos niveles extremos de picante.

Esta salsa tiene un picor muy bajito.

Y además, la cocina de casa tiene algo maravilloso:

Es flexible.

Si a ti no te cae bien el chile en la mañana, se lo quitas.

Si prefieres menos salsa, le pones menos.

Si quieres cambiar el queso, lo cambias.

Aquí nadie cocina para una fotografía perfecta de revista.

Aquí cocinamos para el cuerpo, para el antojo y para el momento que estamos viviendo.

Porque habrá días en los que se nos antoje un licuado verde y una ensalada de frutas.

Pero también existen mañanas donde el alma pide algo diferente.

Algo calientito.

Algo crujiente.

Algo que sepa a hogar.

 

️ El desayuno también puede nacer del recalentado

No necesitamos ingredientes caros ni recetas de etiqueta para desayunar como reyes.

A veces basta con abrir el refrigerador.

Ver lo que quedó de ayer.

Perderle el miedo a combinar sabores.

Y confiar en el proceso.

Porque muchas veces los mejores desayunos no son los que se planean.

Son los que nacen de un antojo y de la capacidad de transformar un recalentado en algo nuevo.

Y este plato de huevos rancheros ahogados con tortita de coliflor terminó recordándome algo muy importante:

En las cocinas mexicanas, la creatividad casi siempre nace de la necesidad.

Y el recalentado, lejos de ser una comida de segunda, muchas veces termina convirtiéndose en la estrella de la mesa.

(Por cierto, si te quedaste con ganas de saber cómo hace Mamá Marie sus famosas 📌 tortitas de coliflor gorditas y rellenas de queso, ya tenemos la receta completa aquí en el blog. Te la dejo por aquí porque vale muchísimo la pena prepararlas).

Y por cierto...¿por qué se llamarán huevos rancheros?  👈allí te lo cuento, si me puse a investigar.

Bueno, ahora cuéntame:

¿Cuál ha sido el invento más rico que has armado con el recalentado del día anterior?

Porque estoy convencida de que todos tenemos un platillo que nació de abrir el refrigerador y decir:

"Con esto… algo se puede hacer."


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