Cómo hacer caldo rojo de espinazo de puerco (como el de mi casa)

Caldo rojo de espinazo de puerco hecho en casa

Hay recetas que no necesitan presentación.
No importa si hace calor, si llueve o si el día estuvo pesado…
cuando ese caldo empieza a hervir, la casa cambia.

 

Este caldo rojo de espinazo no lo aprendí yo.
Lo aprendió mi mamá, Marie, cuando yo tenía como 7 años.
Hoy tengo 36… así que imagínate cuántas veces ha pasado por nuestra cocina.

 

Y aunque la vida cambia —personas que ya no están diario en la mesa, tiempos que se mueven— hay cosas que se quedan.
Y este caldo es una de ellas.

 

De dónde viene este caldo (o más bien, cómo llegó a casa)

Mi mamá lo aprendió en un pueblo de la costa grande de Guerrero.
De esos lugares donde el calor no perdona… pero el caldo tampoco falta.

 

Y sí, aunque suene raro, allá se come caliente aunque el clima diga lo contrario. ¡Y se disfruta!

 

Desde entonces, este caldo se volvió un clásico en casa.
A mi papá le encantaba… y aunque ahora no siempre estamos todos, mi mamá lo sigue haciendo para nosotras, sus hijas, y para mi Gabriello (su yerno, que también ya cayó en las redes del caldo
😄).

 

Todo empieza en el mercado…


Mi mamá tiene algo muy claro: “Sin buena carne, no hay buen caldo.”

Busca espinazo con carne, no puro hueso.
Pedazos grandes, carnudos, que se vea que ahí hay sabor.

Porque sí… el caldo no se hace solo con ingredientes.
Se hace desde lo que eliges.

 

El primer paso que cambia todo

Cuando llega a casa, no se va directo a la olla.

Primero, la carne se va a una tina con agua, un puño de sal de mar y un buen chorro de vinagre blanco. Y ahí se queda un rato.

 

Según ella, esto le quita ese sabor “choquilloso” al puerco (ese olor medio fuerte, ese olor verraco… tú sabes cuál 😅).
Y la verdad… sí se nota.

Tip para quitar el olor fuerte a la carne de puerco

El alma roja del caldo

Mientras la carne está en su proceso, empieza lo bueno.

Asa en el comal:

  • Aproximadamente 11 chiles guajillos (de los que no pican mucho)
  • 1 jitomate grande
  • 1 cebolla chica
  • 2 dientes de ajo

Los chiles salen primero y se van directo a agua caliente a hidratarse.
Y el resto se queda asándose, agarrando ese saborcito que solo el comal da.

 

Ingredientes para hacer caldo de espinazo de puerco

El caldo empieza a tomar forma

La carne ya limpia se pone a cocer en abundante agua con una buena rama de laurel, un ramita de mejorana, una ramita de tomillo, un rabo de cebolla cambray, una varita de apio, una ramita de perejil, 2 cabeza de ajo pequeñas, la mitad de una cebolla grande y sal de mar, esta es al gusto de cada paladar.

 

Aquí hay algo importante: mi mamá no usa cubitos de consomé. Dice que con hierbas bien usadas, el sabor se levanta solo. Y tiene razón.

 

Mientras hierve, le quita la espumita al caldo. Eso hace que quede más limpio y con mejor sabor.

Cocinando caldo de espinazo de cerdo

La salsa (donde todo se pone serio)

Los ingredientes asados se licúan con los chiles hidratados.

Y luego… a una cazuela con poquito aceite. Pero aquí hay truco:

👉 Se cuela la salsa
👉 Se fríe
👉 Se sazona bien, le agrega una pizca de: comino molido, pimienta molida, ajo molido y una rajita de canela y obviamente sal.

 

Y siempre dice:

“La salsa tiene que saber rica por sí sola… porque de ahí se va a agarrar todo el caldo.”

Salsa para el caldo de espinazo de puerco

El momento clave

Cuando la salsa ya está hirviendo…
va directo a la olla del caldo.

Pero antes, se limpian las hierbas, ajos y cebolla del caldo.

Se deja hervir todo junto…
y ahí es donde el olor ya no es solo olor.

Ya es comida de casa.

 

El reposo (que nadie quiere respetar… pero cambia todo)

Cuando ya está listo, mi mamá apaga y espera…Unos 20 minutos.

¡Sí… desespera!.

Pero ese tiempo hace que todo se asiente, que el sabor se concentre, que el caldo se vuelva lo que tiene que ser.

 

¿Cómo se sirve en casa?

Casi siempre con arroz blanco.

Pero también con tortillas  o con bolillo (y sí… remojado en el caldo, no nos hagamos 😄)

 

Y en la mesa nunca faltan cebolla picada, cilantro, chile serrano y limón, porque cada quien lo termina a su gusto.

Plato de caldo rojo de espinazo de puerco

Y algo que siempre me va a dar risa

Este caldo lo comíamos en la costa… con calor.

Mucho calor.

Y aún así… se antojaba.

Porque el caldo no es de clima.

Es de momento.

 

Este caldo no es solo una receta.

Es de esas cosas que se quedan,
aunque todo lo demás cambie.

 

Y si algo he aprendido viéndola cocinar es esto:

No siempre cocinamos por hambre…
muchas veces cocinamos por amor.

 

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