¿Se lava el pollo o no? El truco de Mamá Marie para quitarle el olor a choquío

Hay temas que parecen pequeños, pero tienen el poder de dividir una cocina entera. Uno de ellos es este:

¿El pollo se lava o no se lava?

Trucos de cocina casera

Hace algunos años empecé a leer en internet que muchas personas aseguran que el pollo no debe lavarse porque al enjuagarlo se pueden salpicar bacterias en el fregadero, la llave o la encimera de la cocina. También hay especialistas en inocuidad alimentaria que recomiendan evitar el lavado y confiar en la cocción completa para eliminar los microorganismos.

Pero luego miro hacia mi propia historia y recuerdo algo muy diferente.

En mi casa, en la cocina de mi abuela paterna y en la de mi bisabuela Micaela, el pollo siempre se lavó.

Y no por capricho.

Lo hacían por el aroma.

Porque en la costa le llamamos "choquío" a ese olor fuerte que a veces tiene el pollo. No sé cómo le digan en otros lugares, pero quien lo ha percibido sabe exactamente de qué estoy hablando. Es un olor que puede quedarse en el caldo, en el guisado y hasta en las manos.

Para las mujeres de mi familia, quitarle ese aroma era tan importante como ponerle sal a la comida.

 

El famoso "baño de reposo" de Mamá Marie

Si hay algo que mi mamá no negocia, es esto.

Antes de preparar ciertos platillos, le da al pollo un baño de reposo.

Su fórmula más famosa es:

  • El jugo de varios limones.
  • Un puñito de sal de mar.
  • Pimienta negra.
  • Agua suficiente para cubrir el pollo.

Y luego lo deja reposar durante varias horas, o incluso toda la noche en refrigeración.

Al día siguiente, dice que el cambio se nota desde que abres el recipiente:

El aroma se siente más limpio.

La carne huele más fresca.

Y el sabor del caldo o del guisado resulta mucho más agradable.

 

Otras marinadas que usamos en casa

No siempre utilizamos limón.

Dependiendo del platillo, Mamá Marie cambia la fórmula.

Para algunos guisos utiliza:

  • Ajo.
  • Vinagre.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Un clavito de olor.

 

En otras ocasiones prepara un marinado con:

  • Mantequilla.
  • Ajo.
  • Pimienta.
  • Perejil finamente picado.

Todo depende de lo que vaya a cocinar después.

Porque en casa no solo buscamos que el pollo tenga buen sabor; también queremos que huela rico desde el principio.

 

¿Y la piel del pollo?

Aquí también somos algo peculiares.

La mayor parte del tiempo cocinamos el pollo sin piel. Nos gusta más así para los caldos y guisados.

Solo se la dejamos cuando va al asador, al horno o cuando se empaniza, porque ahí ayuda a que la carne quede jugosa y la piel se vuelve deliciosa.

Aunque también conocemos hogares donde la piel es el verdadero manjar del plato.

Y eso es lo bonito de la cocina: no existe una sola manera de hacer las cosas.

 

Entonces… ¿se lava o no se lava?

Creo que la respuesta más honesta es esta:

Cada familia cocina desde su historia.

Hay quienes prefieren no lavar el pollo y siguen otras medidas de higiene.

Hay quienes crecieron viendo a sus madres y abuelas marinarlo antes de cocinarlo porque consideran que mejora el aroma y el sabor.

En mi casa seguimos haciéndolo porque es parte de nuestra memoria culinaria. Es una costumbre heredada de las mujeres que nos enseñaron a cocinar.

Y aunque la cocina cambia con el tiempo, hay rituales pequeños que permanecen.

Porque a veces una receta no solo lleva ingredientes.

También lleva recuerdos.

Y en nuestra cocina, el pollo primero descansa en su baño de limón, sal y pimienta… porque así sabe a hogar.

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