
Hace unos
días fui a hacer la despensa y eso incluía traer jitomate.
Justo la
rutina de cada semana… entrar al mercado, caminar entre puestos, ver qué hay
fresco, qué ya se anda queriendo jubilar y qué milagrosamente todavía se ve
bonito.
Y entonces
vi el precio del jitomate. ¡$35 pesos el kilo!
Pero ojo… no
creas que era de esos jitomates acomodaditos, brillosos y perfectos como los de
comercial de supermercado 😏
¡Para
nada!... Era más bien como comprar una cajita sorpresa.
Uno nunca
sabe qué le va a tocar… unos maduros, otros verdes, alguno ya medio rendido con
la vida, uno mallugado y siempre aparece el jitomate pachichi que ya viene
pidiendo retiro digno 😅
Y si uno
quiere escogerlos bien… ahhh no, pues ahí ya cambia la cosa. Entonces sí: $45…
$50… hasta $60 pesos el kilo.
Y en supermercado hasta parece que el jitomate ya paga renta porque hay lugares
donde anda en $70 o hasta $98 pesos el kilo.
Porque en México el jitomate no es un ingrediente “extra”.
Es prácticamente parte de la personalidad de la cocina.
Hay
ingredientes que sostienen una cocina entera…
Uno no se
da cuenta hasta que suben de precio.
Porque el
jitomate está en todo:
- salsa de molcajete
- arroz rojo
- caldos
- guisados
- sopitas
- carne a la mexicana
- huevo a la mexicana
- en los antojitos mexicanos
- y en toda la garnacha
- bueno, hasta en los tacos callejeros.
jitomate, cebolla y chile
prácticamente alimentó generaciones enteras.
Y cuando el jitomate sube…
¡se siente!
¿Por qué
está tan caro el jitomate?
Leyendo un
poco y viendo noticias, resulta que no es solo “porque sí”. Han influido varias
cosas:
- problemas de clima
- plagas en cultivos
- costos de transporte
- aumento en demanda
- cosechas afectadas
Al final todo se va acumulando hasta llegar al consumidor.
O sea, nosotros 😅
Porque uno piensa: “¿De verdad voy a gastar tanto para una salsa?”
Y luego recuerdas que la comida mexicana sin salsa… pues como que no es lo mismo.
Aunque sea una salsa sencilla, está hecha de jitomate asado, chile, ajo y sal… Hasta eso ya se siente más caro.

Y creo que esta es una parte de la cocina de la que casi no se habla.
Porque cocinar no es solo recetas bonitas y platos acomodados.
- ver qué alcanzó en el mercado
- cambiar ingredientes
- buscar dónde está más barato
- hacer rendir la comida
Mi mamá siempre dice:
“La cocina también tiene estrategia.”
Y honestamente… sí.
Porque
cuando ciertos ingredientes suben, uno empieza a mover todo:
- la lista del mandado
- las cantidades
- incluso lo que se antoja cocinar
Y sí lo pensé… Porque cuando ves el precio del jitomate, automáticamente imaginas: “debería tener aunque sea una plantita.”
Pero luego recuerdas que no todos tenemos patio grande.
Muchos vivimos en departamentos, casas pequeñas o lugares donde apenas entra el sol.
Aunque honestamente… cada vez entiendo más a quienes intentan sembrar aunque sea hierbabuena, chile o jitomate cherry en macetas.

Porque antes comprar jitomate era automático.
Ahora uno hasta los revisa con cuidado.
Los aprieta.
Los piensa.
Y quizá eso también nos recuerda algo importante: La comida no aparece sola en la mesa… Hay trabajo, clima, tierra, transporte y muchísimas manos detrás.
Aquí seguimos haciendo magia con lo que hay.
Porque aunque el jitomate esté caro…
la salsa sigue apareciendo en la mesa 😄
Aunque sea poquita.
0 Comentarios